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Las galerías palaciegas ¿un éxito francés?

28 Enero 2021

Las galerías son las estancias que más epitomizan el palacio barroco, su lujo y esa sensación de infinitud forman una seductora combinación a ojos de los visitantes. La variación de formas, colores, estilos y usos, traza un complicado mapa por toda Europa; y no menos complicada fue su génesis y evolución desde el fin de la Edad Media hasta el tardobarroco del siglo XVIII. Asimismo, si las grandes galerías francesas parecen el ejemplo a seguir indiscutible, un análisis detallado revela que el modelo de Francia fue seguido de forma irregular, mutando, adaptándose a las realidades de cada país y mezclándose con otros referentes europeos. 

Artículo escrito por Enric-Eduard Giménez (@enric_eduard_gimenez)

Origen: la necesidad de comunicar espacios

Las monumentales estancias que hoy tenemos en mente tienen su origen en algo tan profano como los corredores: esos estrechos y austeros nodos de comunicación de los castillos medievales, herederos de los caminos de ronda que permitían comunicar un edificio con otro sin necesidad de cruzar el patio embarrado. Estos corredores porticados, estaban hechos por lo general de madera, con un tejadillo pero sin cerrar con ventanas. Permitían comunicar los aposentos señoriales con otros espacios e incluso pasear bajo la sombra alrededor de un jardín, a modo del clásico peristilo romano y sus derivados árabes.

Con el tiempo, dichos corredores-galerías se volvieron más elaborados y más cómodos, como los que el rey de Francia tenía en su residencia privada en Paris, el Hôtel de Saint-Pol, a mediados del siglo XIV. No obstante, hasta la fecha, es en el castillo de Plessis-Bourré, edificado a partir de 1461, donde se conserva la galería más antigua de Francia. Es un espacio de arquitectura y decoración muy sobrias, cuya principal función era comunicar los aposentos del señor con la capilla.