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Joyas reales: la colorida colección de Wallis Simpson, duquesa de Windsor

Joyas reales: la colorida colección de Wallis Simpson, duquesa de Windsor

En esta nueva entrada os hablamos de la que probablemente sea una de las colecciones de gemas más maravillosas del siglo XX: Wallis Simpson, archiconocida por provocar la abdicación de Eduardo VIII, amasó gracias a regalos y encargos una gran cantidad de joyas de marcas como Cartier, Van Cleef & Arpeels o Boucheron. ¿Queréis conocer las más representantes? El anillo de compromiso para Wallis Para nosotros es importante empezar con esta sortija: no fue la primera joya regalada por el entonces rey de Gran Bretaña y Emperador de la Inida pero si una de las más trascendentales. Ésta marcaría el divorcio de ella con su marido y acabaría llevando a Eduardo a una inminente abdicación al trono. Su morfología sorprende en cuanto a la elección de la gema central: es muy habitual que se escoja sea un diamante, debido que al ser una piedra preciosa resistente, pueda ser lucido a diario. Pero no, David (nombre familiar de este breve monarca) fue rebelde hasta en la pedida y decidió encargar un anillo con una gran esmeralda central: tallada en forma rectangular, tenía un peso de 19,77 quilates e iba flanqueada por diamantes talla bagette. El diseño fue realizado secretamente por Jaques Cartier, director de la sucursal de Londres, y fue entregado a la futura Duquesa de Windsor el 27 de octubre de 1936.  Broche en forma de flamenco Este broche nos sirve, después del clasicismo del accesorio anterior, para introducir la fantasía que tanto gustaba a los ya Duques de Windsor. A finales de los años 30' la pareja confiaba plenamente en el gusto de Cartier, pero sobretodo en Jeanne Touissant, directora creativa de aquella época. Después de una visitarla, surge la idea de crear un broche con tal exótica criatura. La joyera, que también idearía la famosa pantera Cartier, encargó a Peter Lemarchand la realización del broche: para ello engastó una gran cantidad de rubíes y zafiros en su plumaje y con un trabajo perfecto y milímetrico el cuerpo fue recubierto con diamantes pavé. La primera vez que la lució fue en un evento en 1940 en el Hotel Ritz de Madrid. En 2010 fue sacada a subasta en Sotheby's por un precio de salida de 1.500.000$. Las panteras de Cartier Seguimos con exotismo, esta vez con el rey de los felinos. Muchas teorías han girado alrededor del motivo de la elección de este animal, pero una de ellas es la que sostiene con más solidez: desde 1478 la cabeza del leopardo ha coronado la marca real de la London Town y ha sido por lo tanto, un símbolo del Rey de Inglaterra. Con este regio origen, se sabe que Eduardo VIII, en esa época ya Duque de Windsor, influyó mucho en la creación de piezas con dicha forma. A partir de 1940 ya apreciamos en el joyero de Wallis una espléndida pulsera en brillantes blancos y negros con una pantera recostada, y en 1949 la marca francesa realizaría uno de los broches más usados por la protagonista que hoy nos concierne: el broche de la pantera de diamantes y gran zafiro. El gran felino de este alfiler aparece agachado en una pose realista, listo para saltar sobre la luna representada sobre un gran zafiro estrella cabujón perfectamente redondo que pesa 157,35 quilates. Démi-parure en rubíes y diamantes de Van Cleef & Arpeels Este fue también uno de los primeros regalos que David le regaló a su amada Wallis. Se trata de un gran conjunto formado por un collar, broche en forma de hojas y pulsera. El primero destaca por su increíble diseño en forma de borlas móviles, y las otras dos piezas tuvieron una innovación única en esa época: la marca francesa patentó el "engaste invisible" para dichas gemas, creando un efecto visual impresionante. Como recuerdo de su amor, la joyería grabó en el collar "My Wallis from her David 19.VI.1936". Pendientes blanco y negro Tal vez estos pendientes fueran uno de los más importantes a nivel sentimental para la duquesa: son los que utilizó para el funeral de su marido en 1972. Durante la semana siguiente Wallis no se desprendió de estas perlas ya que fue fotografiada por un paparazzi en el balcón de Buckingham 7 días después, donde se alojaba de manera privativa e invitada por Isabel II. Su interesante diseño fue realizado en 1957 por Van Cleef & Arpeels, cuando la pareja estaba destinada en las islas Bahamas como embajadores del Reino Unido. Exactamente se trata de dos perlas naturales, una blanca y otra negra, de unos 18,2 mm cada una engastadas y rodeadas por diamantes talla brillante. El conjunto de amatistas y turquesas De nuevo nos encontramos frente un set que consta de un collar, anillo y pulsera de nuevo realizado por la casa francesa Cartier en 1947. Considerada una de las joyas más queridas por la duquesa, los lució en las cenas y encuentros más importantes. Cartier diseñó el collar "Draperie" en un estilo de inspiración india. Cuenta con 29 amatistas de talla escalonada, cabujones de turquesa y diamantes de talla brillante, de los cuales se deja caer una gran amatista en forma de corazón en el frente. Engastadas en oro, las piedras preciosas están suspendidas por una cadena de oro en forma de cuerda. El duque de Windsor eligió personalmente todas las piedras preciosas excepto la turquesa. La duquesa estrenó esta impresionante pieza en junio de 1953. Con un vestido palabra de honor, lució el collar y los pendientes a juego en el baile de Gala a l'Orangerie en Versalles. El collar se vendió más tarde en una subasta de Sotheby's en Ginebra en 1987 por $ 605,000 después de la muerte de la duquesa en 1986. La pulsera a juego se diseñó con 5 filas de amatista y 2 filas de cuentas de turquesa con un cierre en forma de estrella. El broche tenía una amatista de forma hexagonal acentuada por un borde de turquesa y diamantes. El anillo fue diseñado y creado sobre la base de los dibujos originales de archivo de la pulsera.   Collar de la Reina María Esta es una de las joyas con procedencia real: cuando muere el padre de Eduardo, Jorge V, la mayor parte de joyas fueron repartidas entre los York, Kent y Gloucester. Como era lógico, el futuro rey recibiría la mayor parte de tiaras, collares o brazaletes importantes, para representar al Reino Unido. Una vez los Windsor abdican y renuncian al trono, hubo un grave problema en qué les pertenecía y qué no. Por ejemplo Balmoral y Sandringham tuvieron que ser compradas por los duques de York, los futuros monarcas, pero con las joyas algo distinto ocurrió. Se intento encarecidamente que David y Wallis no se llevaran consigo piezas que pudieran ser asociadas a la corona y por ese motivo los futuros reyes Jorge VI y Elisabeth compraron la mayor parte de accesorios en metálico. Aún así siempre existen las excepciones: el collar de perlas de la Reina María. Dice la leyenda, que fue regalada a su hijo como intento de reconciliación, tanto con él como su esposa, la qual nunca conocería. Compuesto por 28 perlas naturales graduadas desde aproximadamente enormes 16,8 a 9,2 mm. El collar se completa con un broche ovalado engastado con 2 diamantes talla esmeralda que pesan aproximadamente 2,00 quilates y 2 diamantes en forma de fantasía que pesan aproximadamente 1,00 quilates, bordeados por 20 pequeños diamantes redondos de aproximadamente 7 quilates y una longitud de 14 pulgadas. El cierre firmado está firmado por Cartier, Paris. ¿Te interesa hacer una tasación gratis de tus joyas? ¡Vende en subasta con Subarna! Tasación gratis

Arte contemporáneo en Irán: la increíble colección amasada por la emperatriz Farah Diba

Arte contemporáneo en Irán: la increíble colección amasada por la emperatriz Farah Diba

A los conocedores de la situación politico-social de Medio Oriente les habrá chocado el titular de este artículo. ¿Arte contemporáneo en un país Teocrático? ¡Pues sí! Una de las cosas positivas de la "Revolución Blanca" promovida por el Shah de Persia fue la integración del arte moderno en un país muy atrasado en esa materia. Pero, ¿cómo se gestó? ¡Os lo contamos! Orígenes Jackie Kennedy, los Emperadores de Persia y JF Kennedy en 1962. Paul Slade/Paris Match via Getty Images. En 1975 el emperador de Persia asistía invitado en visita de estado a la Casa Blanca con su deslumbrante tercera esposa Farah Diba. Culta hasta la médula (estudió arquitectura en París) encontró en esta importante cita un inesperado enlace con el arte contemporáneo. A lo largo de la velada le fueron presentados los grandes personajes del momento. Entre ellos estaba un ya consolidado Andy Warhol, el qual le causaría un gran impacto.. Fue así como un año más tarde, éste la visitó en el Palacio de Niarvarán (Teherán) para retratarla con su polaroid. La admiración ya era mutua en ese momento, tanto personal como por el moderno Irán que vio el artista. Del norte de la capital, donde se situaba el complejo Imperial afirmaría que le encontraba gran parecido a Beverly Hills (¿piropo o crítica?). De esta sesión salió un retrato pintado de ella y el encargo de realizar otro para su marido. Pero más importante aún fue la introducción de los Pahlavi en los círculos artísticos de la época. ¿Con qué intención? Farah y Warhol junto a su retrato en 1977. (fuente: Alamy) Se gesta un nuevo Museo de Arte Moderno en Teherán A partir de ese momento Farah ve en la pintura y escultura del siglo XX una oportunidad para abrir al mundo el atrasado Iran de 1970. ¿Pero por dónde empezar? Lo primero fue el financiamento: los petrodólares en esa época corrían como la pólvora por ministerios y ahí la joven emprendedora vio la oportunidad. Desinteresado desde el primer momento, el Shah le entregó un cheque en blanco en forma de fideicomiso a través de la "National Iranian Oil Company" (de la qual se rumorea que ellos eran los principales accionistas). Una vez obtenido el dinero, ¿cómo proceder?. De nuevo los contactos llamaron a la puerta. Asesores de nada más y nada menos que del Metropolitan de Nueva York y de la Fundación Maeght vinieron al rescate y empezaron a organizar la pequeña colección que ya tenian, formada por Picassos, Renoirs o Rodins.  ¿Qué comprar en subastas y cómo exponerlo? Una obra de Mark Rothko que formó parte de la colección inicial Imperial. (credit: Getty Images) La colección debía hacerse grande principalmente con artistas vivos internacionales e iraníes: primaron compras en Christie's, Sotheby's y las mejores casas de subastas de pinturas y esculturas Salvador Dalí, Marc Chagall, Henry Moore, Joan Miró o Francis Bacon. Destacan por ejemplo obras de De Kooning, el retrato de Mick Jagger o Mao Tse-tung por Andy Warhol, un desnudo de un hombre en forma de tríptico de Bacon, o varios Rothko en tonos ocres y marrones. Por otro lado Henry Moore sería el protagonista en escultura tanto de exterior como de interior. Una vez reunida una colección digna (valorada aproximadamente en cuatro billones de dólares) el comité organizador con Farah en la cabeza se dispuso a buscar un espacio óptimo para dicha colección. Cosas del destino (irónicamente, claro está) el proyecto cayó en manos del primo hermano de la monarca, Kamman Diba. Eludiendo esta especie de nepotismo tan típico en las monarquías de Oriente, el edificio fue una verdadera obra maestra, inspirado en la obra racionalista francesa y alemana. Una planta perfectamente configurada y a medida de las obras adquiridas junto con un juego de claraboyas para aportar luz natural fueron los highlights de dicho edificio. La inauguración reunió la crème de la crème mundial en 1977, siendo Nelson Rockefeller uno de los invitados de honor. Farah se ganaría de su amigo Warhol el bien merecido apodo de "Jackie Kennedy Iraní". El edificio para el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán (via Alamy) La caída de los Pahlavi y el hundimiento del proyecto cultural En 1979 se organizó una revolución relámpago, promocionada por islamistas radicales y el Ayatollah Jomeini que cogió por sorpresa a un Shah de Persia que no había cumplido todas las promesas modernizadoras del principio de su mandato. El dinero, como decíamos al principio del artículo, fluía, pero no llegaba a todos los estratos sociales. La propia emperatriz Farah afirmó desde el exilio que "lo que al principio fue una bendición (los petrodólares) luego fue su gran problema". Así distintos grupos, ayudados por la URSS irrumpieron en el gobierno Iraní, obligando a todos los Pahlavi exiliarse, marchándose casi con lo puesto (y una fortuna en Suiza estimada en 30.000 millones de dólares). Atrás quedó el proyecto de mejorar y enriquecer el museo y crear un verdadero epicentro cultural en el centro de Asia. Lo peor de todo llegaría con la radicalización del nuevo gobierno teocrático: las obras consideradas ofensivas como "Gabrielle con la blusa abierta" de Renoir o las de carácter homosexual de Bacon serían guardadas en el sótano del Museo Imperial. La mayor parte de la colección sería sustituida por escultura y objetos persas milenarios y no sería hasta los años 90 y 2000's que poco a poco ciertas obras serían recuperadas. La última vez que salió del país fue en 2016 en Berlín y visitada con cierta nostalgia por la ya ex-emperatriz. Los emperadores de Irán minutos antes de embarcarse en su exilio.

8 pasos básicos que siguen nuestros expertos al realizar una tasación de arte

8 pasos básicos que siguen nuestros expertos al realizar una tasación de arte

Desde que en el siglo XVII la casa de subastas Stockholms Auktionsverk fundara en Estocolmo, el mercado del arte ha marcado sus tempos a través de un solo acto acto: la tasación. Por este motivo, desde el equipo de comunicación y marketing os queremos contar de forma amena los pasos que siguen nuestros expertos cuando tasan una obra. Tomemos como ejemplo una obra de la que estamos muy orgullosos de su venta: "El templo de Horus" de Karl Giradet, vendido por 75.000€. 1. La ConfianzaEste no es uno de los pasos a seguir, pero si que es el previo a que alguno de nuestros clientes solicite una tasación gratuita de antigüedades con Subarna. Semanalmente recibimos decenas de llamadas para realizarlas previa recomendación de cedentes que han vendido exitosamente obras con nosotros. Sin este factor, ¡no seríamos nada! 2. Primer contacto con la obra: ¿Tiene autor?Una de las primeras preguntas que nos hacemos es si la pieza con la que nos encontramos delante tiene autor, y es verificable. En el caso de la obra que os compartimos hoy, contenía firma y fecha, incluso descripción de la escena. Todas estas pistas nos ayudan a localizar miles detalles que tendrán una importancia vital en el momento de hacer una propuesta económica.[*CITA*] 3. ¿Podría ser una réplica?Es importante, que teniendo autor o no, nos preguntemos siempre si esa obra artística es una réplica o no. Para eso examinamos concienzudamente varios factores, como el soporte, el estilo, etc. y consultamos por otro lado los catálogos razonados que existen del autor. En el caso de el óleo de Karl Giradet supimos que era original ya que durante su viaje a Egipto realizó dibujos y litografías de carácter similar. Por tanto la obra que subastamos, salió a la luz gracias a esta investigación. 4. El tamaño importaNos encontremos frente a una pieza de plata, un cuadro o incluso una joya, el tamaño importa. En el caso de este óleo importó muchísimo. Giradet cotiza en el mercado del arte con obras de tamaño medio y pequeño, pero nunca de gran tamaño. Por este motivo, su liquidez en subastas rondaba entre los 5.000€ y los 6.000€. En nuestro caso, con un lienzo que medía 110x140cm fue muy previsible un remate alto. 5. La estética de la obraAunque parezca algo relativamente obvio, que una pieza sea bonita o poco agradable influye en su comercialidad, y si contiene elementos históricos también. La valoración del Templo de Horus en este sentido cumplió los dos factores. Por una lado la vista es extremamente bella y contiene una composición llena de detalles. Por el otro, representa la visita de S.A.R el Duque de Montpensier a dicha parte del mundo, representando uno de esos sucesos que en la mitad del siglo XIX eran considerados exóticos. 6. La procedenciaEs un factor que nos ofrece credibilidad y prestigio a la obra. Cuando tenemos información de en qué galerías o anticuarios han sido adquiridas esas obras, o de qué familias han formado parte, vislumbramos hasta qué punto esa obra ha sido importante durante toda su vida artística. Es una de las partes más personales y confidenciales de la tasación (por este motivo entenderéis que no revelemos nada del óleo del que os hablamos hoy). 7. Su situación en el mercado actualEs uno de los puntos más relevantes en el momento de establecer un precio definitivo a la obra. En este aspecto hemos de tener en cuenta cómo se han vendido en los últimos años obras similares del autor en portales externos y consultar qué liquidez tiene el lote. ¿Es alta o baja la tendencia? tener en cuenta hacia dónde va la curva es importante. En este sentido pudimos ver que la curva de las obras de Giradet era alcista, y por ese motivo pudimos establecer un precio de salida moderado (a la espera de una subida considerable).  8. Determinar el precio final de salida Cuando conjugamos todos estos factores a la vez es cuando ofrecemos una oferta al vendedor para saber si querrá vender con nosotros o no. Para Subarna prima siempre la honestidad y buen hacer y por esto siempre procuramos ser realistas en el momento de proponer una salida por un lote. Con ello intentamos siempre que el vendedor saque el mayor partido a su lote o conjunto de lotes.¿Convencido/a de vender obras a subasta con nosotros?  Haz click aquí y realiza una tasación gratis con Subarna

El sector del automóvil entra en las Subastas barcelonesas de la mano de Subarna

El sector del automóvil entra en las Subastas barcelonesas de la mano de Subarna

En nuestra última licitación del 17 de diciembre nos introdujimos en este sector con el mítico Mercedes-Benz 230 SL “Pagoda” del año 1965. El 17 de diciembre apareció como cita obligada en las agendas de todos aquellos que se consideran amantes y expertos del automovilismo: tras varios éxitos cosechados en el ámbito de la pintura, joyas y las artes decorativas, hemos querido seguir el ejemplo de algunas salas internacionales e introducirnos en el mundo de los coches clásicos. Por ese motivo pusimos a subasta un modelo tan mítico como el Mercedes-Benz 230 SL “Pagoda” de marzo de 1965. Según confirma Vicente Climent, director de admisiones de la casa, este es sólo el primer coche de varios admitidos a subasta en los últimos meses. Nos confirma que irán saliendo paulatinamente a lo largo del año 2021. El modelo, con una jugosa salida de 30.000€, fue diseñado en 1963 como respuesta a la necesidad de deportivos después de los duros años de la post-II Guerra Mundial. Desde 1951 el grupo Daimler-Benz había vuelto a la fabricación de vehículos de competición, y se podría afirmar que el 230 SL es la culminación a nivel comercial de este nuevo “renacimiento”: antes que este, el 190 SL fue el conejillo de indias de la marca alemana, mucho más económico pero con una gran respuesta mecánica.  ¿Y por qué Pagoda? poco a poco esta serie se convirtió en un ícono de estilo y deportividad por muchas razones, pero una de ellas era la más característica: su capota, diseñada por el afamado Paul Bracq, era por primera vez rígida, y su elegante forma redondeada recordó desde el primer instante a los templos chinos. [*CITA*] ¿Y por qué rígida? Mercedes optó por el confort y la eliminación de ruidos aerodinámicos del ocupante, ya que este roadster contaba con  150CV sonoros repartidos a una transmisión automática en 4 velocidades. Gracias a este combo perfecto estrellas de Hollywood y magnates Europeos fueron los principales usuarios del biplaza, poniéndose de moda hasta bien entrados los años 70’. El día en que redactamos este artículo, esta joya automovilística ya remató su venta en 42.500€. Expertos de la casa de subastas barcelonesa lo atribuyen a varios factores: destaca en primer lugar su impecable estado en la pintura (nos comentan que llegó a su exposición en Diputació 278 por carretera y con conductor) y por otro lado los detalles únicos de su interior: tapicería en cuero, acabados cromados en el interior originales y además la posibilidad de desplegar la famosa capota rígida y una de lona mucho más cómoda.

Temporada 4 de "The Crown": aciertos y errores artísticos de localización

Temporada 4 de "The Crown": aciertos y errores artísticos de localización

Desde Subarna nos declaramos fans incondicionales de la serie de Netflix The Crown, basada en la vida de la familia real británica. Partiendo de los años 40 en su primera entrega, la 4ta temporada se sitúa en los 80's. Durante estos últimos años hemos podido apreciar increíbles interiores que nos han dejado absolutamente boquiabiertos, todos ellos representando las residencias reales. ¿Pero qué aciertos y errores contienen esas localizaciones? Algunos son más graves que otros, ¡vamos a investigarlos! Kensington Palace, residencia de la princesa Margarita y los príncipes Carlos y Diana.  Para este importante complejo palaciego se han mezclado localizaciones interiores y exteriores con platós. Por ejemplo el típico exterior de Kensington, con ladrillo inglés marrón/rojizo se ha usado muy acertadamente el Wellington College de la Sommerset Boarding School. Si por algo destaca la residencia principesca es por su entramado de patios y patinejos y su tortuosa planta asimétrica, y ese colegio se adecuaba a la perfección.  Wellington College de la Sommerset Boarding School ( Fuente: Wellington College de la Sommerset Boarding School) Abajo uno de los patios de Kensington Palace (Fuente: Pinterest) Los interiores tampoco nos han decepcionado para nada: en lo que concierne a la residencia de la princesa Margarita, el apartamento número 10 de Kensington, se ha usado un plató para su salón privado y vestíbulo. Los objetos personales nos han remitido muy acertadamente al gusto de ella, extravagante y pomposo, donde los muebles chinoiserie del XVIII predominaban en conjunción con el mueble georgiano de época George III y regency. Por otro lado Netflix nos ha regalado una vista de su drawing room (la sala de recepción), elegantemente decorada con pintura de old masters y una mezcla de mueble francés estilo Maison Jansen. Esta mezcla nos ha parecido más que acertada si nos basamos en fotos existentes de la época. El único error que encontramos en estas recreaciones era la predilección que tenía Lady Snowdon por los entelados estridentes y de estampado profuso tal y como se puede apreciar en algunas de las fotos.El salón de la Princesa Margarita en Kensington Palace (Fuente: Pinterest). Abajo el dormitorio recreado en The Crown. Véase en las dos imágenes la fantasía en los elementos decorativos. (Fuente: blogspot.com) En lo que concierne al apartamento de Lady Di, hemos encontrado la antítesis al anterior sección: tonos pastel, muebles George III. y texturas y telas de lo más soft. De nuevo, y basándonos en fotos de la época, damos el OK a los productores de The Crown por esta magnifica recreación.   Buckingham Palace, una mezcla complicada La Green drawing room en el Palacio de Buckingham (fotografo: Ashley Hicks. Fuente: Vogue) En este caso debemos ser más críticos con algunas localizaciones escogidas para esta última temporada. Pero empecemos con aciertos ya elegidos en anteriores entregas de la serie: los interiores de Lancaster House para ilustrar las State Rooms del famoso palacio real londinense se adecuan a la esencia de la época regency y victoriana. La escalera principal o las distintas "drawing rooms" o la "portrait gallery" contienen la majestad festiva tan típica del estilo George IV y primera etapa del reinado de la reina Victoria.   Uno de los drawing rooms en la primera temporada (fuente: the crown at Lancaster house (screen-it.com) ¿Entonces dónde encontramos discrepancias con producción? precisamente en los interiores que se salen de esos dos últimos reinados, principalmente si son temporalmente anteriores: en esta temporada se ha usado Wilton House y Wrotham House, dos casas eminentemente de los siglos XVII y XVIII. El comedor de gala, la biblioteca y algun que otro salón de estas casas se han colado en esta temporada y nuestros ojos lloraban solo de verlo: interiores de la época George I y George II han representado Buckingham, con típicos capiteles dorados interrumpidos tardo-barrocos, frescos italianos en las bóvedas, o pinturas de época Estuardo. No podemos olvidar que Buckingham Palace fue un palacio concebido principalmente por el arquitecto John Nash en las primeras décadas del siglo XIX, después de que el extravagante George IV aplicara ciertas formulas decorativas en su casa privada, Carlton House. La seriedad del barroco no cuadra ni por época ni estilo para nada con la festividad de la regency era y décadas posteriores, y desde Subarna estamos en desacuerdo con esas localizaciones. Comprendemos la intencionalidad de querer representar la grandiosidad e historia de esos espacios, pero no compartimos ni el gusto ni la esencia elegida. Uno de los grandes errores de la serie: escoger Wilton House para recrear Buckingham (fuente: telly visions)  Highgrove House, el refugio del príncipe Carlos Después de ser algo críticos en el anterior punto, volvemos a dar un aplauso en la localización escogida para Highrove House, en este caso Somerley House. El príncipe de Gales escogió como regalo de bodas el típico "Country State" georgiano localizado en el ducado de Gloucester: simetría en las pilastras, cornisas llenas de elegancia en su fachada, y jardines irregulares combinados con formales. Para ello adjuntamos una comparativa de las dos propiedades que creemos muy acertada. Los interiores sencillos y depurados con piezas llenas de historia corresponden también al gusto de Highgrove. Highrove House (Fuente: Rezdy). Abajo, Somerley House, recreación de dicha casa en The crown (Fuente: Yahoo Finance).   Castillo de Balmoral o el triunfo del estampado tweed En esta temporada hemos sido introducidos en una de las casas más unidas a los Windsor, el castillo de Balmoral. Ahí es donde cada verano toda la familia al completo se reúne para pasar los veranos cazando, de picnic y asistiendo a actos locales llenos de folklore. ¿Qué podemos decir de las localizaciones escogidas? En este caso estamos de nuevo ante un nuevo acierto. El efecto cozyness lo han captado con los arquetipos de este castillo: alfombras, cortinas y vestimenta todo en estampado tweed (Sarah Fergusson y Lady Di criticarían esta obsesión en varias entrevistas), una decoración con predominio de maderas oscuras, y en definitiva ambientes sin una pretensión palaciega. Sin duda un lugar al que llamar "home". Uno de los salones de Balmoral (Fuente: Scene Therapy). Abajo  un interior de Adverikie Castle, representando dicho castillo en la vida real (Fuente: The Tab)

¿Por qué Rolex es la mejor inversión en relojería en 2020?

¿Por qué Rolex es la mejor inversión en relojería en 2020?

Hoy nuestros expertos en relojes y joyas te explican, modelo a modelo, la progresión en la cotización de mercado de la relojera suiza fundada en 1906. ¡Comprar Rolex siempre es inversión asegurada! ¿Por qué Rolex? Durante los últimos 20 años invertir en relojería se ha convertido en uno de los valores más seguros tanto en el mundo de las subastas como en la compra-venta de relojes. Algunos modelos han alcanzado los millones de dólares en Sotheby's y Christie's cuando en su origen solo costaban unos cuantos miles. ¿Pero por qué Rolex es de las marcas que mejor se ha postulado en este campo? Cuando nació la marca, no era para nada lo costosa que es ahora. Hasta bien entrados los años 60 la gama de precios era media, ya que la producción era alta y la demanda también. Fue a partir de los 70, que con la entrada de otras firmas se dieron cuenta que tenían que elevar el caché de sus relojes. La producción se redujo los siguientes 20 años en más del 50% y mejoraron las calidades (véase la introducción del cristal de zafiro): gracias a esto, comprar o vender un Rolex se ha convertido en la inversión perfecta a largo plazo, sea en modelos más sencillos o complicados (los llamados por la marca profesionales). Ese proceso se llama "luxurification". Incrementos modelo a modelo Submariner, el rey de la casa Este modelo, creado en 1953 para submarinistas profesionales, ha sido uno de los más vendidos. Su atractivo estético, como la solidez como reloj de diario deportivo, ha hecho que en sus casi 70 años de vida haya pasado de valer alrededor de los 500$ en su nacimiento a los 7.900$ en 2020. De 2019 a 2020: Entre este año y el anterior la subida ha sido del 5,3%, impactando no solo en los distribuidores oficiales, también en portales de segunda mano como Chrono24. Datejust, la família en distintos tamaños Este Rolex nació con la firme vocación, en 1945, de indicar el día además de la hora (de ahí su nombre). Realizado solo en oro de 18kt en su orígen, en los años 50 podía ser adquirido por alrededor de los 300$. A día de hoy su modelo más grande (41mm) se vende a entre los 7500$ y los 9500$ dependiendo del material y acabados. De 2019 a 2020: Este último año su precio ha ascendido un 6%, teniendo el record de toda la casa.   GMT Master II, reloj de altos vuelos Creado y diseñado en estrecha colaboración con la PANAM, fue lanzado en 1953 para satisfacer las necesidades de pilotos e ingenieros de vuelo de la época. Con una estética que nos recuerda a los diales de un panel de control de un Boeing 707, la idea de Rolex era ofrecer a navegantes y viajeros la opción de tener el doble horario de dos franjas. Con los años todo tipo de públicos ha comprado este modelo indistintamente de su profesión; estilo y funcionalidad se unieron a la perfección. Con un precio de salida de 550$ en 1954, a día de hoy ha pegado el salto a los 9.500$ en su versión de 2019. La más completa y única puede ser adquirida por 38.000€ De 2019 a 2020: Este último año ha tenido un incremento de 4,9%, llegando a los 9.700$. Day-Date, el Rólex con porte presidencial En una evolución del date-just, en 1956 Rolex se propone no solo mostrar la fecha, también el día de la semana. En una complicación más que esperada por el público, este reloj se lanzó en oro amarillo de 18k y empezó a ser el favorito de políticos, grandes empresarios y aristócratas. Debido a que varios presidentes de EEUU lucieron en su muñeca esta pieza de relojería, el apodo quedaría elegantemente ligado para siempre a este modelo. ¿Su precio inicial en los 50'? 1800$; a día de hoy dependiendo del acabado ronda entre los 36.000$ y los 63.000$. De 2019 a 2020: Este año ha pasado de los 36.000$ a los 39.250$   Daytona, Explorer II, Sky-Dweller...la exclusividad en su mejor expresión Hay una serie de modelos que por su baja producción, y su exclusiva demanda, tienen listas de espera de años y años. Por tanto, pueden partir de precios relativamente aceptables dentro de la marca (véase el Explorer II, a unos 8000$), pero la espera y la rareza hacen que surja un mercado paralelo: este incrementa sus precios, de tal manera que quien quiera saltarse temporalmente la lista podrá disponer de esos modelos pasar por delante de centenares de personas. Eso sí, ¡estamos hablando por precios al triple y cuatro veces del original!. Si quieres vender tu Rolex con la Casa de Subastas líder del sector, solicita tu tasación gratuita haciendo click aquí.  

Subarna vende un óleo inédito del pintor y joyero Lluís Masriera

Subarna vende un óleo inédito del pintor y joyero Lluís Masriera

El pasado 15 de octubre Subarna vendió a subasta más de 800 lotes de los que destaca un paisaje de playa y un estudio previo  del artista catalán perteneciente a la saga Masriera. La segunda de estas destaca por ser muy parecida a una vendida en Christie's hace unos años. Orígenes e influencias Una de los cuadros más espectaculares surgidas bajo la influencia del Impresionismo en España fue el cuadro Sombras reflejadas (MNAC, Barcelona), pintado justo hace cien años. Su autor, el polifacético catalán Lluís Masriera (Barcelona, 1872-1958), representó la culminación de una dinastía de artistas dedicada a las artes, aunando en su personalidad las diferentes disciplinas que trataron sus parientes. Si bien cultivó el teatro y la escenografía, actualmente es conocido sobre todo por sus contribuciones en la joyería y orfebrería. Sin embargo, su carrera como pintor se desarrolló de manera paralela, cosechando algunos grandes éxitos, como el lienzo señalado.  Según Juan Carlos Bejarano, responsable de pintura de la sala de Subarna, sus primeros cuadros son probablemente la mejor manifestación que hubo en España de una pintura Art Nouveau: podemos mencionar aquí una de sus obras maestras al respecto, Bailable (o La danza de los velos) (c. 1907, Fundació Vila Casas -Casa Felip-, Barcelona), de la que Subarna sacó en subasta su estudio previo, y donde podemos observar al óleo aquellas ninfas que tan profusamente representó en oro, esmaltes y piedras preciosas, y con las que actualmente se vincula su nombre.    Sin embargo, sus pinturas más recordadas aparecerían unos años más tarde, de influencia impresionista, y ejecutadas a raíz del apabullante éxito internacional que consiguió con el título mencionado al principio. Expuesto primero en Madrid, poco después se daría a conocer en el extranjero en el marco de una exposición de pintura española antigua y moderna en Londres. La prensa inglesa lo destacó del resto de obras exhibidas, incluso dedicándole una reproducción a color y a doble página. Pero también la crítica y el público se sintieron subyugados por el atractivo de una tela, que evocaba el mundo ideal mediterráneo yuxtapuesto con el exotismo japonista: Oriente y Occidente se arremolinaban en las arenas de su cuadro y a la sombra de ese enorme parasol.  El director de un museo inglés, entusiasmado con el cuadro, le propuso celebrar una exposición en torno a este lienzo -acompañado de otros similares, con tal éxito que todos fueron vendidos casi inmediatamente. Todo ello provocó que un editor de allá le propusiera la adquisición en exclusiva de los derechos de reproducción de la obra: temeroso de que la utilizara para usarla para vender cualquier tipo de producto, al final resultó que todo el mundo se apropió de ella sin su permiso, y de ahí que esta imagen, potenciada por un tour expositivo internacional que la llevó de Londres a Japón, fuera plagiada de Alemania a la India, de California a Francia, en todo tipo de soportes, desde un abanico a carteles de promoción turística. Una obra inédita a Subasta Ante esta situación, Masriera realizó variantes de este cuadro, algunas de ellas en colecciones públicas -la inaugural se conserva en el MNAC, una en el Museu de l’Empordà, en Figueras-, y otras en colecciones particulares. La obra que Subarna sacó ahora a la luz resulta ser una versión inédita, similar a la que se vendió en Sotheby’s en 2002, Sombrillas en la playa (1928), rematada por casi 32.000 € y actualmente el récord de su autor como pintor. Bajo la pérgola fue realizada poco después, y en ella apreciamos los mismos sensuales rasgos que la vinculan con el Impresionismo. Según Bejarano, en primer lugar, destaca la composición a base de contraluces, actualización moderna del claroscuro barroco, gracias a la pérgola del título bajo la que se resguardan del calor del verano las bañistas de primer término. Por todo ello, esta obra es un testimonio igualmente magnífico del incipiente turismo que comenzaba a desarrollarse por entonces, en los años 20 y 30 del siglo pasado, en la costa catalana, en especial la Costa Brava, aunque seguramente este óleo lo pintara en Sant Andreu de Llavaneres, de donde procedía su familia y que plasmó en otros cuadros. Así, podemos observar la moda bañista de entonces, a base de maillots y calabazas-flotador, o el uso de entoldados para protegerse del sol: la playa dejaba de ser un espacio reservado prácticamente a los pescadores para convertirse paulatinamente en el espacio por antonomasia del ocio veraniego para todo tipo de públicos. A diferencia de las escenas de playa de Joaquín Sorolla, sin lugar a duda el gran nombre asociado con este tipo de escenas, en Masriera los bañistas ya no son gente de los pueblos costeros sino de clase media y alta que veraneaba en la costa y que iba a tomar el sol como nueva actividad recreativa. Así, como si rindiéramos tributo en su centenario, Masriera consigue una perfecta síntesis de su arte, combinando una base impresionista con un espíritu novecentista, y añadiendo su toque tan decorativista, propio de su faceta como joyero y de sus tiempos modernistas.

Las antigüedades de Pompeya y Herculano: fama y secretismo

Las antigüedades de Pompeya y Herculano: fama y secretismo

Pompeya y Herculano fueron, como explica en este artículo nuestro colaborador Enric-Eduard Giménez, el germen de una nueva manera de entender el coleccionismo de antigüedades: del secretismo a la divulgación controlada de los tesoros de los Reyes de Nápoles, varios factores fueron decisivos para la expansión del neoclasicismo. ¿Queréis conocerlos? El Descubrimiento Cuenta la tradición, que el descubrimiento de Herculano y Pompeya, fue consecuencia de un acontecimiento fortuito. Los reyes de Nápoles, Carlos VII (luego Carlos III de España) y María Amalia de Sajonia salieron a pescar en mayo de 1737 y, sorprendidos por una tormenta, se refugiaron en el puerto del Granatello al sureste de Nápoles. Enamorados del lugar decidieron construir un palacio allí, el Palacio Real de Portici, y en el contexto de la construcción el ingeniero Roque Joaquín de Alcubierre descubrió Herculano en 1738 y Pompeya en 1748. Maravillado por tales descubrimientos el rey fomentó las excavaciones “arqueológicas” y en 1758 fundó un museo en el propio palacio, el Museo Ercolanense. El museo alcanzaría tal fama y sería tan esencial para la difusión del gusto neoclásico por Europa, que Goethe lo calificó de “el alfa y el omega de todas las colecciones de antigüedades”. Sin embargo, pese a la fama, el estudio y la difusión de las fabulosas antigüedades con frecuencia tuvo que hacerse “a pesar de” Carlos VII, su hijo Fernando IV, el director Alcubierre y la larga retahíla de “conservadores” y funcionarios palatinos. Entrada original al Museo Ercolanense del Palacio Real de Portici, actual Facultad de Agricultura de la Universidad de Nápoles. (Font: Twitter Antigua Roma al Día) En primer lugar, no habría que olvidar que en realidad los yacimientos habían sido descubiertos, sin saberlo, por el príncipe de Elboeuf a inicios del mismo siglo, también durante la construcción de su villa de recreo, la Villa d’Elboeuf. Pero no siendo un erudito, el príncipe se había dedicado a decorar su casa con las antigüedades encontradas y a regalarlas a importantes personalidades de la época como el príncipe Eugenio de Saboya o el rey Luis XV de Francia. Asimismo, pese a la celebridad, Pompeya y Herculano deben inscribirse en una larga ristra de colecciones de antigüedades y descubrimientos que también fueron esenciales en la configuración de un gusto neoclásico, como el palacio imperial de Diocleciano en Spalato, el Museo Pío-Clementino o la colección de la Villa Borghese. Cierto que los descubrimientos en las afueras de Nápoles tuvieron siempre dos características únicas: la cantidad de piezas que iban saliendo del suelo sin parar y el magnífico estado de conservación en el que se encontraban las pinturas. Sin embargo, como ya hemos dicho, el acceso a las colecciones del palacio de Portici siempre fue, cuando menos, problemática. En 1739, apenas un año después del descubrimiento, un viajero destacaba que le enseñaron la colección personas “malhumoradas y hurañas”. El célebre Winckelmann, por su parte, pudo inspeccionar con calma la colección solo después de un extenuante papeleo. Goethe, en su visita de 1787, recibió la prohibición expresa de dibujar cualquier pieza (el “no photos” de la época), aunque años antes, en 1775 se había empezado a tolerar que los visitantes pudieran tomar notas bajo la estricta vigilancia de un ujier. Así, la difusión de todas esas piezas tuvo que hacerse “a pesar de” sus dueños y muchos viajeros publicaron grabados de las mismas hechos de memoria, como Cochin en sus Lettres sur les peintures d’Herculanum (1751) o el marqués de Caylus con el Recueil d’antiquités (1752). Ni que decir que estos recopilatorios tenían más cualidades artísticas que arqueológicas. Difusión Tras la fundación del museo en 1758, Carlos VII tomó la iniciativa de difundir las piezas, pero a su manera. Se hacía a cuentagotas y no quería que nadie lo hiciera por él, mostrando un notorio recelo en pleno siglo de la Ilustración. La publicación en 1750 del estudio Admiranda Antiquitatum Herculanensium por Antonio Francesco Gori, un erudito florentino, horrorizó al monarca, “que no quería que se estudiase en Florencia lo que él deseaba que permaneciese oculto”. Así, en paralelo a la fundación del museo, el rey patrocinó la edición de la “guía oficial” del mismo, ocho enormes y lujosos volúmenes con detallados grabados que se publicaron de 1757 a 1792. Pero dichos volúmenes de Antichità di Ercolano esposte no llegaron al gran público, ya que jamás se pusieron a la venta, el rey se reservó el derecho de regalarlos a quien considerara merecedor de ellos y eruditos y personalidades varias se pelearon por ellos. Grabado representando a Baco y Ariadna  en  Antichità di Ercolano esposte. (Font: Italianways) Por lo tanto, el gran público tuvo, de nuevo, que circunvalar los gestores del prestigioso museo y la difusión se hizo “a pesar de” más que “gracias a”. Los exclusivos grabados de las Antichità di Ercolano esposte no tardaron en copiarse y ofrecerse a un público más amplio. En 1773 en Londres de publicó una selección de grabados de las pinturas y en 1789 el grabador italiano Tommaso Piroli empezó a publicar Antiquités d’Herculanum, una versión con bellos grabados pero con textos mucho más ligeros que las erudiciones de Antichità di Ercolano esposte. Es interesante notar cómo, siendo Herculano la primera ciudad descubierta, las antigüedades se calificaran de “herculanenses y de otros sitios”. Pero también había una clara voluntad de asociar todas las antigüedades a la promoción regia y un cierto oscurantismo intencionado respecto a la procedencia de las piezas. Sin embargo, pronto Pompeya tomó el relevo, en primer lugar porque era un yacimiento mayor y más rico y, muy importante, porque estaba a la vista de todos frente a los oscuros pozos de se tenían que trazar en Herculano y a los que solo tenían acceso los funcionarios reales. Finalmente, la iconografía herculanense y pompeyana acabó inundando Europa pese a los impedimentos, al secretismo y al control. Sus motivos decorativos llegaron a la Syon House de Londres, a los aposentos de Catalina la Grande en Tsarskoye Selo, al coqueto castillo de Wörlitz en principado de Dessau, o a los costosos papeles pintados que Carlos IV encargó para el “Salón de Besamanos” del palacio de La Granja de San Ildefonso. Por otro lado Casas de Subastas como la de Jean-Baptiste-Pierre Lebrun en París, del cual hay otro artículo en este blog, propiciaron la compra-venta de antigüedades de este tipo en Francia. En la década de 1780 este famoso establecimiento se especializó en piezas romanas y griegas, y gracias a ello el gusto parisino moduló hacia el clasicismo más arqueológico y menos fantasioso. Red Drawing Room en la Syon House de Londres. (Font: Josep Solé Llagostera & Syon House and Park Trust) Otra problemática del museo fue su constante crecimiento, que impidió cualquier tipo de organización precisa y racional. Winckelman indicó que al principio el museo tenía cinco salas, luego, en 1763, habían crecido hasta doce, en 1771 eran catorce y en 1796 dieciocho. Todas ellas se situaban en la planta baja del palacio cara al mar, con un acceso directo desde la calle. También las colecciones estuvieron constantemente variando de sitio, en 1760 las pinturas antiguas (quizás lo más célebre del museo) estaban en un puñado de gabinetes del primer piso del ala cara al Vesubio, luego en varias salas y hacia 1796 se trasladaron a la planta baja cara al mar, junto a las esculturas y justo debajo de los aposentos de la reina María Carolina de Nápoles. Ante el constante crecimiento de las piezas, la presión para que fueran mostradas al público sin tantas trabas y la difícil coexistencia del museo y el palacio real en el mismo edificio, se empezó a plantear su traslado a un edificio más adecuado. En 1774, Fernando IV se planteó instalarlas en el palacio de Caserta, pero durante más de diez años no se hizo nada. En 1788 se volvió a plantear el traslado, pero esta vez al Palazzo degli Studi en Nápoles (antigua universidad). La medida fue aplaudida por eruditos y viajeros e incluso se llegaron a hacer grabados imaginando cómo sería ese traslado que parecía inmediato. El célebre arquitecto Ferdinando Fuga fue el encargado de adaptar el viejo edificio destinado a los nuevos “Reales Museos y Academias”. Sin embargo, para disgusto de muchos, el museo nunca llegó a abrir, permaneció vacío esperando, mientras las antigüedades seguían recluidas en Portici solo vistas por los pocos privilegiados que obtenían una autorización. Hubo que esperar a la hecatombe para que el museo se abriera al fin. Grabado representando la imaginaria inauguración del museo de Nápoles en 1778, de Duplessis Berteaux coloreado por Louis Jean Desprez. En 1806, con Fernando IV huido a Palermo con decenas de cajas de antigüedades y José Bonaparte sentado en el trono napolitano, empezó el traslado de piezas al museo público, proseguida por Joachim Murat y acrecentado por nuevos hallazgos. Restaurado Fernando IV en el trono en 1815, las antigüedades exiliadas a Palermo fueron directamente al museo de Nápoles, sin aspavientos y un poco de tapadillo. Eso sí, el museo fue pomposamente renombrado Real Museo Borbonico, en un intento por hacer olvidar que habían sido los Bonaparte los que finalmente lo habían abierto al público. Solo algunas pinturas siguieron estando en Portici hasta 1827, cuando todo partió definitivamente a Nápoles. Fernando IV había muerto en 1825. No obstante, precisamente en 1827, la condesa Potocka aún destacaba que tras un extenuante proceso para conseguir autorización para dibujar las piezas, al llegar al museo de Portici le dijeron que solo podría dibujar las piezas de las que ya había reproducciones. Bibliografía básica ALLROGGEN-BEDEL, Agnes; KAMMERER-GROTHAUS, Helke (1983). "Il Museo Ercolanense di Portici" en La Villa dei Papiri (Cronache Ercolanesi, Supplemento 2), pp. 83-128. NOGUERA CELDRÁN, José Miguel (2009). "El “gabinetto segreto” del Museo Real de Portici y las esculturas de tema erótico del rococó helenístico" en Sexo y erotismo: Roma en Hispania (Catálogo de la exposición, Museo Arqueológico de Murcia, 6 de mayo – 5 de julio de 2009), pp. 68-95.  PRAZ, Mario (1982). Gusto neoclásico. Barcelona, Gustavo Gili. -Artículo escrito por Enric-Eduard Giménez, historiador del arte.Estudió historia del Arte en la Universidad Autónoma de Barcelona y un máster en gestión de museos y patrimonio en la Universidad Complutense de Madrid. Realizó sus prácticas de máster en el Palacio Real de Madrid. Es especialista en arte de corte de los siglos XVIII, XIX y XX, y se ha interesado especialmente por los aspectos arquitectónicos, decorativos y funcionales de las residencias reales europeas. Actualmente gestiona y es autor de varias cuentas en las redes sociales dedicadas a la difusión de patrimonio, destacando especialmente su cuenta de Instagram y una cuenta dedicada a los Reales Sitios españoles. Asimismo colabora en varios blogs y es autor de diferentes artículos en la Wikipedia.

La lista Tobolsk: El viaje secreto del Joyero Imperial Ruso durante el golpe de estado comunista.

La lista Tobolsk: El viaje secreto del Joyero Imperial Ruso durante el golpe de estado comunista.

¿Quién no ha leído infinidad de anécdotas sobre la historia de las joyas de la familia imperial rusa?: antes de partir de Tsarskoe Selo, en un intento para poder subsistir en un viaje forzado incierto, la emperatriz y sus hijas, Grandes Duquesas, se cosieron en sus vestidos un centenar de joyas. Pero hay una crónica olvidada sobre otras alhajas que no fue conocida hasta 1996 (¡fue secreto de estado hasta esa fecha!), La lista de Tobolsk. ¿Queréis conocerla?  La ex-Família Imperial itinerante Es por todos conocida la cronología de la caída de los zares: cuando el emperador renuncia a favor de varios de sus hermanos, y estos a su misma vez consecutivamente también, se instaura un gobierno provisional de carácter conservador. Este, por la seguridad de la regia familia los traslada a la finca imperial Tsarskoe Selo, donde al principio vivirían en paz. Después de múltiples cambios políticos los Romanov empezaron a ser vejados y humillados, hasta el punto de faltarles comida y leña para las estufas. Es en este momento que empieza la Revolución Blanca un movimiento conservador para liberar al zar y restaurar la monarquía. Por ese motivo los Bolcheviques entonces tomaron una drástica decisión: enviar a Siberia a la familia y un reducido séquito con el pretexto de proteger sus propias vidas. El emperador y la emperatriz con algunos de sus cautivos en Tsarskoe Selo Preparando un posible salvavidas La salida de los Zares fue avisada con poca antelación y mal preparada, para evitar un posible rapto del ejercito  blanco de estos. Aun así, hacía tiempo que tenían sospechas e informaciones secretas que iban a ser trasladados lejos, y por ese motivo ciertos preparativos avanzaron con antelación. Como citamos en la introducción, las joyas más trasladables y discretas fueron escondidas entre los vestidos de las Grandes Duquesas, pero hubo un plan paralelo: enviar 154 joyas aparte, de tamaño aparatoso y gran valor, al convento Tobolsk Ivanovski. ¿Cuál era la idea de la Emperatriz Alexandra? no se sabe del cierto, pero imaginamos que podían ser vendidas en subasta en el extranjero para financiar una contrarrevolución o un exilio digno en Reino Unido. Las joyas encontradas en Palacio durante su inventario A la búsqueda de los cómplices En los meses previos al viaje a Siberia el séquito de sirvientes y de ayudantes fue reducido considerablemente, hasta el punto que los Romanov quedaron muy desamparados en personal de confianza. ¿Con quién confiar pues para una misión tan delicada? en este caso en el ayudante de cámara, llamado Chemodurov. Quien recibiría las piezas, la madre superiora del convento Ivanovski, debía de guardarlas con gran cuidado hasta recibir nuevas noticias. A la muerte de esta estuvo implicada también su ayudante, la monja Marfa Uzhintsev, a la cual le fue transferida la responsabilidad. El contenido de los paquetes Entre las 154 piezas, de las que adjuntamos las únicas tres fotos encontradas, destacaban varias diademas y bandeaus realizadas en piedras preciosas y materiales nobles. Entre ellas son dignas de citar una con varios diamante de tamaño considerable (de unos 8 quilates), y otra con perlas y brillantes también de dimensiones generosas. El género más repetido en esta selección de altísima calidad es el broche: encontramos uno que la suma de peso en diamantes era de 100 quilates, otros en forma de estrella que con tan solo 5 brillantes sumaba 70 quilates, y por último varios con esmeraldas de tamaño medio-grande. A nivel histórico, y no de valor, encontramos un curiosísimo lápiz de oro con una perla en su cabezal que perteneció a Nicolás II, o un rara baraja de cartas con símbolos pre-fascistas. La lista, que adjuntamos al final de este artículo para vuestro disfrute, sumaba un total de 3,270,793 de quilates. Descubrimiento e incautamiento En la década de 1920, durante las nacionalizaciones y desamortizaciones del nuevo Gobierno, el convento es desalojado. La monja Uzhintsev, nerviosa ante una posible acusación judicial, entrega en secreto esta rica colección a un amigo cercano de Tobolsk de la Familia Imperial, Vasily Michaelovich Kornilov: ¡la guardaría celosamente más de diez años!. En octubre de 1933, cuando las sospechas ante él eran más que sólidas por parte del los dirigentes de la ciudad, la polícia política de la URSS lo interroga, y ante múltiples presiones confiesa el escondite.  Con este descubrimiento los comunistas consiguieron llenar una gran cantidad de vacíos en el inventario de joyas hecho alrededor de 1920 de los Palacios Imperiales, aunque muchas de ellas, como la tiara Vladimir, consiguieron salir del país previamente. Gracias a dos tasadores llamados Zverev and Borovskikh, que realizaron una exhaustiva lista de precios y valores, tenemos a día de hoy un testimonio gráfico de la riqueza de los Zares. Los servicios de contrainteligencia rusos mantuvieron en alto secreto dicha historia hasta 1996, cuando Boris Yelstin intentó realizar varias reconciliaciones con la los descendientes de los Romanov. ¿Qué ocurrió con este increíble tesoro? la verdad nunca fue revelada, aunque se presupone que fueron desmanteladas y vendidas para el financiamiento de la causa comunista.    ¿Os interesa ver toda la lista? Os la adjuntamos aquí (pieza + quilates + precio en rublos): Broche de diamantes 100 quilates 1.200.000 Media luna de diamantes con 5 diamantes grandes de hasta 70 quilates 310.000 Horquillas de diamantes, 2, 36 quilates cada una 700.000 Pin de diamante 44 quilates 700.000 Collar de diamantes con perlas y colgantes de rubí 50.000 Emblema de diamantes del zar con diamantes grandes 8 quilates 22.000 Alfileres de diamantes para tocado, 2 7 000 Broches de diamantes - lazos, 2 6.000 Broche de diamantes con una ramita de perlas 8.000 Horquillas con diamantes y perlas, 2 20.000 Diadema de diamante con diamante medio grande de 8 quilates y otros de pequeño tamaño 25.000 Diadema de diamantes con perlas 25.000 "" con piedras de kuntzita 2000 "" con piedras de almandin 5,000 "" con turquesas 7.500 Horquilla de diamantes 1.000 Medallas de diamantes, 5 25.000 "panagia, 2 4.000 "" 2 3000 Colgante con diamantes y gemas dobles 9.500 Broche con diamantes 1.500 Cadena de oro con esmeraldas 3.000 "con perlas 2.500 "con perlas y pequeñas chucherías 1.500 Colgante "con medallas, rosas y perlas 1.500 Cadena de oro con pequeñas turquesas y baratijas 120 Cadena retorcida con pétalos de oro puro y diamantes 150 Cadena de oro con escoria de esmeralda, perlas y diamantes 250 Cadena de oro con cabujón de amatista y colgantes 150 "" con pequeñas medallas y colgantes 200 "" con perlas grandes, turquesas y baratijas 150 Cinturilla de dama con amatista y piedra lunar 100 Reloj de señora esmaltado con cadena dorada 50 Reloj de señora con monograma grabado [cirílico] "T.N." 50 Collar de oro con cascabeles 50 "" con perlas, trabajo abierto 150 "" de aguamarina, con diamantes y perlas 2.500 Colgante con retrato de diamantes y pequeña cadena de perlas 2.500 "" con un diamante de 5 quilates, tejido de amatista y perla 6.000 Broche con un diamante y un berilo 2.000 Collar con pequeños diamantes y amatista 1.200 Pulsera con diamantes y amatista 800 Colgante con cadena de diamantes y piedra kuntzita 600 "con cadena de platino con shorls [sic] y crisofases 150 Banda de diamantes 600 ​​Colgante con cadena de oro y 4 bolitas colgantes 200 Cruz con perlas y esmeraldas 100 Colgante con cruz colgante y gemas montadas 700 Colgantes con cadenas de platino, 9 900 Broche en forma de ramitas tachonadas de diamantes y aguamarina 800 Horquillas con pequeños diamantes, 4 1000 Reloj en brazalete con diamantes, oxidado 200 Pin en forma de ancla con diamantes 300 54, Colgante con piedra lunar 80 "tachonado de diamantes y aguamarina 100 "con un pequeño diamante y aguamarina 120 Colgante - globo terráqueo con shorls [sic], con diamantes 130 Abalorio de aguamarina 40 Espárragos con piedra lunar, 3 30 Baratija pequeña con ágata 20 "lirio de los valles con piedra de luna 15 "tachonado de diamantes 80 "y un ametheyst [sic] 60 Pendientes con diamantes, 2 70 Baratija de platino con fecha 1912 20 66 Cruz con aguamarina 40 Broches nacionales, 4 20 Broches - símbolo fascista 5 "medalla en forma de 15 Trinket - símbolo fascista 2 "con monograma" T ", 2 10 "" [cirílico] "A.F" 5 Plata "con monogramas, 3 5 Varios pines, 3 6 Abalorio con rosas y rubíes 30 Cruces médicas rojas, 2 5 Lápiz dorado con perla 15 Abalorio con monograma y zafiro 10 Moneda de oro de 7 rublos, 50 kopeks 7,50 Cruz de oro con alejandrita 5 Baratijas de oro, 2 10 Colgante con bajorrelieve de mujer esmeralda, con diamantes 7.000 Cabeza de alfiler de perla tachonada de diamantes 2.000 Colgantes de perlas, 3 3600 Broche de gemas con diamantes 2.000 "con gema de cristal de roca dorado tachonado de diamantes 2000 "aguamarina tachonada de diamantes y rosas 800 "redondo, de aguamarina y tachonado de diamantes sin tallar 800 Colgante de amatista incolora con diamantes 700 Broche de aguamarina en el interior del borde con pequeños diamantes 200 "de aguamarina, triángulo con diamantes 300 "con esmeralda, elipsoide, tachonado de diamantes 300 "de ágata con pequeños diamantes 100 "citrino, tachonado de diamantes 120 "de amatista con diamantes y dos perlas 250 "con amatista incolora y tachonado de diamantes 200 "de berilo con diamantes 150 "con amatista incolora con diamantes en forma de marquesa 400 "con una piedra lunar en forma de corazón con pequeños diamantes 175 Colgante de pequeñas perlas 700 Broche con pequeñas esmeraldas y diamantes 500 Broches de amatista tachonados de diamantes, 2 300 Broche con pequeña aguamarina de forma elipsoide con diamantes 75 "con rubíes, cuadrados y diamantes 250 "con tres pequeñas coronas de zafiro y granates 120 "con cuatro piedras lunares y tachonado de diamantes 75 Broche cuadrangular con una pequeña corona interior con perlas y pequeñas "con dos pequeños cierres con amatista y tachonado de diamantes 45 "en forma de cruz con gemas almadin y tachonada de diamantes 85 "ágata tachonada de pequeñas rosas 40 "de zafiro, 2 30 "redondo, esmaltado con pequeñas perlas y tachonado de diamantes 60 "shorl 20 114 "con aguamarina alargada y rosas 120 "con tres colgantes - cornalina, granate y amatista 60 "con imagen de bandera 3 Colgante con zafiros, diamantes y diamantes en bruto 175 Broche con una aguamarina redonda 300 Corte azul aguamarina, elipsoide 300 Colgante de aguamarina en forma de pera, tachonado de diamantes 180 Brazalete de cadena con tres rubíes y diamantes 2.500 Pulsera de platino con tres aguamarinas en forma de corazón y 2 piedras de kuntzita y perlas pequeñas 250 Pulsera con pequeño cabujón de esmeraldas, una perla y tachonado de diamantes 50 "con cuatro aguamarinas 35 "con turquesa y tachonado de diamantes 50 "con ágata 30 "con amatista 55 "con dos rubíes 250 "con oro, forma ordinaria, 2 20 "oro, grabado" Alexandra "tachonado de diamantes en bruto 500 "Pulsera de cadena con abalorio 1914 10 Pulsera, ordinaria, hierro, 2 - Medallón de oro 5 [ilegible] con esmeraldas y tachonado de diamantes, uno de ellos es platino, 2750 "con diamantes y rubíes 500 "con ruby ​​500 "con aguamarina y pequeños diamantes sin tallar 50 "con dos zafiros y diamante 75 "con ágata y pequeños diamantes sin tallar 20 "con diamante 150 Cintura de perlas pequeñas con 11 rubíes grandes, tachonados de diamantes y rubíes 75.000 Panagia de plata con cadena de oro 200 Plata "con cadena de oro y gemas 300 Panagia de plata con gemas 100 Nácar "con cadena de plata 50 Plata "con perlas 150 Plata "25 Cruces "con gemas, 3 450 "", 1 80 "" 75 Nácar "25 Plata "con perlas 180 Una cadena de oro con la Cruz del Padre Superior 100 Pequeños iconos plateados.

5 diseñadores y arquitectos que aman las antigüedades y las subastas

5 diseñadores y arquitectos que aman las antigüedades y las subastas

Hoy te descubrimos algunos de los interioristas y decoradores que utilizan antigüedades y arte en sus proyectos. ¡Desde Subarna estamos contentos de ver que el panorama actual valora anticuarios y subastas!Luis Puerta  Los espacios de este interiorista reflejan a la perfección tanto su buen gusto como el origen de su carrera universitaria, ya que es licenciado en Historia del Arte y antigüedades.  Cada casa, cada salón y cada habitación tienen una selección perfecta de piezas que se combinan con un ambiente siempre templado y armónico: desde Subarna detectamos una predilección por los estilos Luís XVI, directorio y consulado francés y el gustaviano en el mobiliario, y por la pintura de calidad de los siglos XVIII y XIX. El resultado de dichas combinaciones se aparta siempre de grandes cantidades de obras, primando atmósferas casi monacales, donde es fácil encontrar los puntos de interés en cada estancia.  Podéis descubrir todos sus proyectos aquí: http://luispuerta.com Isabel López-Quesada Era ineludible citar a esta diseñadora: su estilo es camaleónico en sus múltiples proyectos, oscilando desde ambientes naif y provenzales a otros más racionalistas y clásicos. Lo que nos encanta es lo que los une entre ellos: la perfecta coherencia que busca incansablemente entre piezas modernas y de firma con las antigüedades anteriores al siglo XX. Sus estancias además dan la vuelta al mundo en distintos continentes, mostrando interés en el lejano oriente y piezas étnicas excelentemente seleccionadas. De nuevo nos encontramos delante de una profesional que no solo comprende materiales, formas y acabados, también la historia y cultura de ellos. Disfrutad sus proyectos aquí: http://www.isabellopezquesada.com/   Lorenzo Castillo  Este interiorista demuestra en cada residencia o espacio su savoir-faire como ex-anticuario: entelados franceses, estilos del Luis XV al mejor Napoleón III y arte contemporáneo y old masters son su sello de identidad. Con él hemos vuelto a entender el más es más (aunque a veces recurra a la simplicidad visual): sea cual sea su tipo de proyecto encontraremos cosmos de ricas molduras, acabados donde la pátina es la manda, e iluminaciones que bien nos podrían llevar a la Roma pictórica del siglo XVII. Gracias a este eclecticismo tan personal firmas como Loewe o RoomMate Hotels le han confiado sus espacios. Descubre sus creaciones aquí: http://www.lorenzocastillo.org/ Michael Smith  Aunque este maestro de los interiores no es español, durante más de 4 años ha residido en nuestro país, ya que su marido fue embajador de EEUU en Madrid en representación a Obama. ¿Qué podemos decir de su trabajo? su carrera se ha desarrollado principalmente en Los Ángeles y Nueva York y de ahí es donde podemos destacar sus referencias estilísticas: de los apartamentos y penthouses en NY, llenos de  estilos neo y piezas dignas de museo, al estilo colonial y misión tan típico de las haciendas y ranchos de California.  Es habitual ver en sus proyectos estampillas de Boulle, Jacob o Dugourc hasta la Maison Jansen y Charles, y destacan también los entelados de la casa Züber. Su trayectoria pues se ha revestido siempre de una elegancia temperada y a su misma vez mayestática, llevando a Smith a decorar la Casa Blanca para los Obama: en este proyecto su obra nos recuerda mucho a interioristas como Marc du Plantier o Stéphane Boudin. Disfruta de sus creaciones en su web: https://www.michaelsmithinc.com/interiors#residential  Lázaro Rosa-Violán Último pero no menos importante, este diseñador se autodefine en su web de la siguiente manera:  “Pintor por formación, viajante por convicción y diseñador de interiores por instinto, encuentra inspiración en todas partes”. Esta descripción engloba a la perfección sus muchos skills como creador de espacios únicos: en ellos podemos apreciar un gusto 100% cosmopolita, dónde un mundo increíble de estilos, referencias y piezas de arte se conjugan para resultar en un eclecticismo de lo más personal. Con proyectos en todos los los continentes excepto Oceanía, destaca su preferencia por piezas de origen artesanal, la pintura contemporánea y los ambientes típicamente urbanos.   Todos sus interiores aquí: http://www.lazarorosaviolan.com/es

Jean-Baptiste-Pierre Lebrun, subastador en París y primer promotor del Louvre

Jean-Baptiste-Pierre Lebrun, subastador en París y primer promotor del Louvre

Conocemos la alocada vida del esposo de la pintora Elisabeth Vigée Lebrun: desde restaurador a subastador, hasta co-fundador del museo del Louvre que conocemos hoy en día. ¡Allá vamos!OrígenesNació en una dinastía de pintores parisinos, con un lejano parentesco con el famoso Charles Le Brun, pintor de Luis XIV (era su sobrino nieto). Se formó en las mejores academias de pintura de París, aunque su carrera como artista fue incipiente y poco prolífica, encontrando el éxito en el comercio de antigüedades (griegas y romanas) y la restauración de pintura holandesa del siglo XVII. La fundación de su primera salaHacia 1775 arrienda el Hôtel de Lubert, donde tuvo taller y un anticuario donde realizaba exposiciones monográficas de pintura. Justo en esta época se instalan en los áticos la familia Le Sevre-Vigée, padrastro y madre de la célebre Elisabeth Vigée. Ella misma afirmó que el puro hecho de instalarse en esa residencia, perfeccionaría su técnica retratística hasta su punto más álgido: pudo acercarse a la obra de Rembrandt o Rubens, apropiándose la luz y la pincelada llena de pulcritud. Retrato de Etienne Vigée, uno de las primeras obras reconocidas de la pintora Es en esta época Elisabeth estaba oprimida por su padrastro, ya que se llevaba gran parte de sus beneficios obtenidos por los retratos de encargo (recordemos que las mujeres no podían administrar su dinero por ley). Un poco por quererse liberar, y por la admiración hacia al que consideró su introductor de los grandes maestros, se casa en secreto con Jean Baptiste. Lo que ella nunca sabría en ese momento es que se unía de nuevo a otro verdugo que exprimiría sus ingresos hasta su futuro divorcio. Un hecho curioso de este matrimonio fue que ella nunca quiso desprenderse del apellido Vigée, incorporando el Lebrun a posteriori, demostrando una independencia inaudita en ese momento: ¿no creéis que esto también fue un anuncio del principio subversivo de la mujer artista?Llega la fama y el dineroA partir de 1778 la simbiosis del matrimonio generaría grandes ingresos a la familia Lebrun, además de una hija. En esa década los buenos negocios con la alta aristocracia y realeza le reportaron a él el cargo de conservador de la colección del riquísimo Duque de Orléans y del Conde de Artois, hermano del Rey Luis XVI y futuro Carlos X de Francia. Por el lado de Elisabeth y su perfeccionada técnica, se le abrieron las puertas de Versailles, convirtiéndose en pintora oficial de cámara de la Reina María Antonieta (quien la haría miembro de la Academia Real de Bellas Artes de Francia). Para ella pintó más de 30 lienzos, sin contar los que aparece con sus hijos.Retrato de Elisabeth Vigée Lebrun junto a su hija, fechado en 1786 Un hecho destacado de la entrada de la década de 1780 fue la compra parcial por parte del matrimonio de la colección del difunto gobernador de los Países Bajos Charles Alexandre de Lorraine. La adquisición incluía la mejor pintura flamenca o el mejor mobiliario francés. Gracias a esta buena racha Lebrun, en 1788, compró el céntrico Hôtel y fundó una modernísima sala de estucos neoclásica, donde empezó a realizar subastas de arte y las primeras exposiciones monográficas de antigüedades de pintura flamenca y antigüedades romanas y griegas. La Sala Lebrun, inspirada en los atrios romanos. En el centro se realizaban las exposiciones y subastas, y en la parte inferior podemos apreciar la zona residencial del matrimonio (nótese "la chambre a coucher o "la cuisine")Hasta aquí ¿todo bien, no?. Lo cierto es que no. El matrimonio sufría grandes crisis desde el principio, y como afirmó la artista en su autobiografía, de cada retrato vendido por 12.000 francos ella sólo recibía 6 (sí, 6, no hemos cometido ningún error tipográfico): la voracidad de su marido en los negocios fue a más y más, siendo este un vivo retrato de su ex padrastro. Decadencia y revoluciónCon la llegada de los tiempos convulsos el mercado del arte empezó a estancarse progresivamente. Las grandes familias vendían en masa sus colecciones o se las llevaban consigo a un futuro incierto en la Europa que se mantenía en el “ancien régime”. Además, debido a los cambios políticos, el matrimonio aún se dividió más: Jean-Baptiste se puso de lado de los revolucionarios (convencido por su gran amigo Jacque Louis David y el Duque de Orléans) y Elisabeth se autoproclamó una convencida monárquica. Debido a ello, cuando la Familia Real fue obligada a dejar Versailles por las Tullerías en 1789, Elisabeth tomó la difícil decisión de dejar París y Francia junto a su hija disfrazada de pastora, dejando atrás su gran fortuna. Después del exilio de su esposa, los negocios del floreciente Lebrun empezaron a zozobrar y en 1791 subastó toda su colección personal (obtenida con dinero de ella). Dicha venta reventó el mercado de pintura flamenca y holandesa, y fue una época perfecta para el oportunista: las crónicas hablan de precios ridículos por lienzos únicos en su calidad, alcanzando la mitad de su precio original. Última y mejor oportunidad profesionalA partir de 1793 la Convención decide organizar uno de los proyectos ideados por el ya guillotinado Luis XVI: convertir el Louvre en el museo que conocemos hoy. Para ello un grupo de artistas (autonominados expertos de arte) se ocupó de saquear vilmente los palacios abandonados y sedes aristocráticas. Contrario a ello, Lebrun se quejó enérgicamente contra el ministro girondino Jean-Marie Roland de la Platière. Sería en la caída de este gobierno al cabo de unas semanas, que con la intercesión de David y Robespierre, este hábil comerciante fue elevado a comisario del Louvre. Gracias a dicho cargo, importantes obras como la Sagrada Familia atribuida a Rembrandt y el retrato de Susanna Fourment por Rubens fueron incluidas en las galerías de tan importante centro artístico. Dichas compras fueron altamente criticadas por los directores del museo, debido a su alto coste y a la crisis financiera que se vivía, y a partir de ese momento crearon un presupuesto oficial de adquisiciones, que aún a día de hoy sobrevive. Una de las galerías del Louvre en la década de 1800A pesar de la caída de David y Robespierre en 1795, su ascenso en la jerarquía del museo no paró de aumentar: el gobierno de la época lo nombra comisario-experto del Louvre y es en ese momento que impone la museografía que conocemos a día de hoy: la separación de pintura italiana, francesa, flamenca, holandesa y nórdica. Durante las conquistas realizadas por el Directorio a Holanda, Alemania y Bélgica, Lebrun acuñó también el término de “conquistas artísticas”: palacios y museos eran despojados de sus mejores obras italianas y flamencas en detrimento del nuevo museo parisino y de esta forma, dicha división de departamentos fue en aumento año tras año.Su poder en tan importante institución terminó en 1800 con Napoleón I de Francia en el poder. Su último buen acto fue sacar de la lista de emigrantes a su mujer, pudiendo ésta volver a su país de origen. Sin éxito, intentó volver al mundo de las subastas de antigüedades y pintura endeudándose más aún: gracias a este fracaso, por fin Elisabeth vio la oportunidad de comprar la mansión parisina y el negocio que tan legítimamente le pertenecía, y gracias a la fortuna que generó en el exilio de Rusia y Alemania, le compró en 1807 al ya arruinado Jean-Baptiste sendas propiedades. Retirado de la vida pública, siguió restaurando pinturas para el Louvre, y fue maestro del pintor Simon Denis, muriendo en 1813 a la edad de 65 años.

La afición a las Subastas de Antigüedades de los Kennedy y la Casa Blanca

La afición a las Subastas de Antigüedades de los Kennedy y la Casa Blanca

Como es habitual, cuando JFK llegó a la presidencia en 1961, se trasladó a la “first residence” con su esposa Jackie Lee Kennedy. El estado en que encontraron la casa era un verdadero pot-pourri de estilos y épocas. En palabras de la primera dama: “esta casa parece haber sido llenada con tiendas de baratijas y brocantes”. Lo cierto es que esto era debido a los varios incendios y reconstrucciones que sufrió este palacio presidencial, y la temporalidad circunstancial que suponía cada presidencia (con sus sucesivos cambios de gusto). Además, el anterior mandatario, H. Eisenhower, fue verdaderamente negativo para la casa, dónde los interiores fueron repintados y entelados en tonos palo. De nuevo Jackie afirmaria: “this place is the dreary Maison Blanche” (este sitio es la triste Casa Blanca), haciendo referencia a la falta de coherencia de objetos y entelados El Salón familiar en la época de H. Eisenhower El salón este a finales del siglo XIX Llega el cambio Anteriormente Harry Trumman realizó cambios considerables a la Primera Residencia, pero la enorme cantidad de dinero y esfuerzos se centraría principalmente en re-hacer la estructura de acero y revestirla de seguridad. No sería hasta la creación del “Fine Arts Comittee for the White House” en 1961 que se haría un verdadero esfuerzo y de manera estructurada en recuperar los interiores y sus objetos originales en su estado fundacional de 1807-1812. La idea era recuperar en anticuarios, ventas privadas de particulares, o subastas las piezas que formaron parte de este santuario americano. El financiamiento se realizaría con los fondos del Congreso destinados a las alteraciones habituales de la casa presidencial (50.000$), donaciones de piezas de particulares con exenciones fiscales, y donaciones monetarias con igual beneficios que el anterior. Además dicha residencia pasó a formar parte del Smithsonian Museum, por lo tanto todas las donaciones futuras serían altamente consideradas por el fisco. ¿Quienes fueron los creadores? El equipo era inmejorable, capitaneado por Henry Francis du Pont, experto en todo lo relacionado con arte y antigüedades en América. Este realizaría todas las valoraciones de objetos, muebles o cuadros, siguiendo un criterio muy purista: las piezas tenían que tener un historial impecable y originado en la Casa. También se crearía el puesto de “the White House curator”, encabezado por Lorraine Waxmann Pierce quien colaboraría estrechamente con el decorador oficial, Henry Parrish II. Lo que la historia revelaría más tarde es que el verdadero artífice (secreto) decorativo sería el interiorista francés Stephane Boudin, uno de los restauradores oficiales del Castillo de Versailles (posible residencia presidencial en esa época en el Grand Trianon): al fin y al cabo la elección oficial de Boudin hubiera generado grandes críticas al ser de origen galo y por eso el apellido Parrish era el que firmaba todas las reformas.  Jackie observando algunos de los planos originales de la Casa Blanca Los resultados Como diría el propio presidente “Jackie se ha ensuciado las manos para conseguir este objetivo”: por ejemplo, varios bustos centenarios fueron encontrados en los lavabos de hombres de la planta baja por ella misma. En otro orden, encontraría en las buhardillas las alfombras de la época de Theodor Roosvelt, o la cubertería de plata y oro de mesa de la presidencia de James Monroe (principios del siglo XIX). Varios Cézanne localizados en la National Gallery (debido a los cambios estilísticos en la Casa Blanca) fueron devueltos a su lugar de origen en varios salones de la Residencia en Washington. Otro cambio icónico fue el emplazamiento de la “resolute desk” en el despacho oval, regalo de la reina Victoria al presidente Rutheford B. Hayes.  El salón rojo arriba durante el mandato H. Eisenhower y abajo con la reforma de Jackie: se aprecia la reintegración de piezas originales de la fundación de la Casa Blanca. En términos más generales, toda la planta noble y la primera planta fueron redecoradas en estilo Imperio de época, destacando por ejemplo el salón oval con muebles originales de Bélanger (1820), relojes franceses en ormolu en todas las chimeneas de la casa, o la recuperación de los entelados decimonónicos retirados a principios del siglo XX. De esta forma, la Casa Blanca que conocemos hoy día, con sus retratos originales de Benjamin Franklin o Georges Washington, las impresionantes arañas francesas de cristal de roca, o los papeles originales de la casa Züber son debido a la obra de Jackie. A partir de las sucesivas presidencias, todas las primeras damas respetaron los parámetros establecidos en los 60, y por lo tanto, los objetos y decoraciones siempre se han basado en la época de 1810-15. Además, hay una supervisión exhaustiva por parte de varios conservadores del Smithsonian, y todo cambio debe ser consultado y estudiado.El salón oval o azul: arriba con una decoración "estilo imperio", abajo con la restitución del valioso conjunto de canapés y sillones de Bélanger y la araña francesa de 1812Un tour televisivo que ganó un EmmyLa reforma tendría gran relevancia a nivel mundial, incluso más allá del telón de acero, y por ese motivo el equipo de presidencia decidió retransmitir por la CBS y la NBC un tour guiado por la propia primera dama. Más de 30 países lo siguieron, y creó tanta expectación que una jovencísima y futura primera dama llamada Laura Bush le enviaría una carta a modo “fan” a Jacqueline. Más tarde en 1968, Lady Bird Johnsson, su sucesora, intentó imitarla realizando otro tour guiado por ella misma, pero con mucha menos audiencia, y sin esa aura llena de elegancia innata tan única que desprendía su antecesora. Os adjuntamos la versión de 1961 en el siguiente enlace de esta maravillosa grabación, para que apreciéis la elegancia resumida de este artículo: 

Las seis tiaras más increíbles de la Familia Real Sueca

Las seis tiaras más increíbles de la Familia Real Sueca

La Casa Real de Suecia, dinásticamente los Bernardotte, tienen al día de hoy en propiedad de su fundación privada (que no de la Corona) una de las colecciones de joyas más increíbles de toda la historia. Uno de los elementos más destacables son las tiaras, usadas aún hoy día en los eventos institucionales y reales más representativos: algunas fueron heredadas, otras adquiridas en importantes subastas de joyas y otras ofrecidas en las dotes matrimoniales. Y te preguntarás ¿cómo es posible que hayan llegado intactas hasta nuestros días? la respuesta es sencilla: desde el siglo XIX la monarquía sueca ha sido una de las más estables del Europa, sin revolución alguna, no teniendo así la necesidad de vender joyas en subastas.¿Queréis repasar las 6 más importantes? ¡Allá vamos!La tiara de Braganza Esta es una de las piezas más increíbles de la colección real: con un tamaño colosal, fue creada alrededor de 1830 en París para la recién coronada Emperatriz del Brasil Amelia de Leuchtenberg. Realizada con los diamantes propiedad de su marido, Pedro I de Brasil, representa hojas y flores, siguiendo la moda del estilo imperio tardío. ¿Pero cómo acabó esta valiosísima pieza en el tesoro de la Familia Real sueca? Los lazos familiares son la respuesta: cuando los Orléans-Braganza se exiliaron de Brasil llevaron con ellos las joyas imperiales, y al morir Amelia la dejó en herencia a su hermana la Reina Josefina de Suecia y Noruega.La tiara de camafeosNos encontramos ante una de las piezas más primitivas de la dinastía: los expertos auguran que fue creada para la Emperatriz Josefina de Francia, quien la transmitió a su hijo, el Príncipe de Leuchtenberg. A través de su hija Josefina de Leuchtenberg llegó a la familia Real sueca, al día de hoy es considerada la tiara (no-oficial) nupcial. Como su nombre indica, está formada por una importante colección de camafeos realizados alrededor de 1810 y perlas naturales. Además se acompaña de una parure completa de pendientes, pulsera y collar, siendo este conjunto uno de los más maravillosos de todas las familias reales de Europa.[*CITA*]La tiara de zafiros LeuchtenbergEn este caso seguimos con la familia Leuchtenberg, añadiendo color a la colección real. Se cree que estos grandes zafiros fueron entregados como regalo de bodas a Eugene de Beauharnais por parte de su padre adoptivo Napoleón I Bonaparte (quien sería creado Duque de Leuchtenberg por su suegro Maximiliano I José de Baviera). En ese caso, los expertos la atribuirían con toda seguridad al famoso joyero parisino Marie-Étienne Nitot. Lo inaudito de esta tiara es que es flexible, pudiéndose recostar de forma plana al 100%, facilitando así su colocación en ricos peinados y sobretodo, ayudando a su transporte en un fino estuche. De nuevo, la Reina Josefina de Suecia y Noruega, hija de Eugéne, heredaría este increíble conjunto, trayéndolo consigo a su nuevo reino.La tiara de botones BernardotteEsta sencilla pero rara tiara contiene una de las historias más curiosas de toda la colección. A primera vista podemos ver que tiene dos estructuras claramente marcadas: la inferior, realizada por dos hileras de brillantes y la superior con 6 botones ricamente ornados de brillantes. ¿Qué razón hay de estas dos estructuras? Como seguro habréis supuesto, la inferior es moderna y la superior antigua (y la más interesante). Se trata de los botones que decoraban la corona del Rey Karl XIV Johann, fundador de la dinastía Bernardotte, anteriormente mariscal Jean Baptiste Bernardotte. Sería en la época de la Princesa Lillian, esposa del hermano del Rey de Suecia Gustavo VI, que se montarían de forma original como diadema.La tiara facetada de metal NapoleónicaLa peculiaridad de esta joya yace en sus materiales, que por una vez, no debemos considerarlos nobles: se trata de una tiara realizada en metal y facetada imitando gemas talladas. Tal y como indica su nombre, su origen viene de la corte de los Bonaparte, muy probablemente de Hortènse Beauharnais, Reina de Holanda. Ésta, que no tendría hijas, la cedió a su sobrina Josephine de Leuchtenberg, posterior Reina de Suecia, y de esta forma llegaría al país nórdico.Es anecdótico que esta pieza estuvo en paradero desconocido más de 80 años. No se sabe como desapareció entre los centenares de joyas de los Bernardotte, y no sería hasta hace escasos años, que Silvia de Suecia la encontró en un armario polvoriento del Palacio Real de Drottningholm.La tiara de diamantes ConnaughtEsta tiara es una de las más delicadas y más elegantes de la Familia Real sueca. Como su nombre indica, fue un regalo de bodas de los Duques de Connaught y Strathearn a su hija la princesa Margarita. Esta se casó con Gustavo VI de Suecia y de esta forma traería consigo el regalo. Comprada en 1904 en E. Wolff and Co, destacan sus lágrimas en talla pera (transformables en collar) y los originales bucles en forma de laurel. A lo largo de los años, esta ha sido una de las favoritas de todas las grandes damas de la familia Bernardotte, siendo lucida mayormente en los Premios Nobel y visitas de estado.

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