La familia Real Holandesa es famosa desde hace siglos por tener una de las mayores fortunas de todo el mundo. Pinturas, castillos, tierras y acciones en las empresas más importantes han marcado el devenir de los Orange, y por supuesto las joyas no iban a ser menos: collares, pulseras, tiaras y broches han deslumbrado al mundo entero, y por ese motivo hoy repasamos 7 ejemplos que no os dejarán para nada indiferentes. 

¡Empecemos!

(Antes de empezar... matizamos que nunca veréis ninguna de estas joyas a subasta, ni tan siquiera en Sotheby's o Christie's: forman parte de una fundación gestionada por los reyes de los Paises Bajos que no permiten la disolución de la colección).

1. La Tiara de diamantes "Stuart"

Empezamos con una tiara que contiene una de las gemas más antiguas de los Orange, el diamante apodado "Stuart": esta importante pieza de 40 kilates, situada en el centro de la diadema, fue adquirida por los reyes Guillermo III y María II de Inglaterra a finales del siglo XVII como auto-regalo de bodas. A la muerte de estos dos monarcas, el diamante montado en un broche retornó a Holanda, y subsequentemente a Inglaterra, para volver a finales del XVIII de nuevo al continente. Sería con la Reina Emma que tal importante piedra preciosa sería remontada en una tiara por el joyero Schürmann, tal y como la conocemos hoy, para la investidura de su hija, la Reina Guillermina. Su descendiente la Reina Juliana fue la que más lució esta joya, siendo fotografiada en cientos de eventos con ella.

 

2. Parure de zafiros y diamantes 

Ahora es el turno de una de esos conjuntos con tiaras que son de vértigo, con un tamaño y peso muy considerables: se trata de un parure conformado por pendientes, broche y tiara. Este importante set de joyas fue realizado para la Reina Emma en 1881 por los joyeros de la firma Maison van der Stichel. Los zafiros fueron traídos de las mejores minas de Sri Lanka y fueron montados de tal forma en la diadema, que pudieran ser extraídos para crear clips de pelo y broches. Por lo que hace al diseño de esta, la inspiración fue claramente gótica, muy en voga en ese momento, imitando las típicas vidrieras de catedrales e iglesias. El uso de estas piezas se reserva habitualmente a los eventos más destacados de los Orange, como la proclamación de los actuales reyes Guillermo II y Máxima por ejemplo.

 

3. La tiara de estrellas holandesa

Esta es probablemente una de las tiaras con menos valora que compartamos, pero sí una de las más originales en cuanto a morfología y características técnicas. Como se puede apreciar en cualquier foto, esta pieza consta de varias joyas unidas entre sí, conformando una de sola. Por lo que hace a la base, nos encontramos frente a la tiara de botones y perlas antigua, de la cual si retiramos la parte superior nos quedamos con una ligera bandeau. Las estrellas de diez puntas son una serie de clips sueltos que pueden ser añadidos a esta diadema, dando como resultado a esta impresionante joya. Este conjunto lo luciería por primera vez la Reina Máxima para su boda, cuando accedió al título de princesa heredera. A partir de ese momento hemos podido verla en innumerables ocasiones, como bodas reales y eventos de estado.

4. Bandeau de diamantes

Si por una cosa destaca esta regia familia es por el gran tamaño de las gemas que aún poseen: la bandeau holandesa contiene como podéis ver una encegadora tira de brillantes ¡que suman más de 100 kilates! 

La historia de esta impresionante diadema se remonta a finales del siglo XIX cuando la princesa Emma de Waldeck y Pyrmont se casó con el viejo Rey Guillermo III. Dicen las malas luenguas que estas gemas fueron regaladas por el pueblo holandés como compensación a la pobre Emma, la qual se casaba con un bon vivant decrépito. En un principio fueron montadas como collar, pero sería con su hija, la Reina Guillermina que la montaría en forma de bandeau, y a partir de ese momento sería una de las favoritas de toda la familia.

5. La tiara del pavo real

Volvemos a una pieza con gemas de color combinadas con diamantes. En este caso su apodo es digno para una princesa o una reina, ya que no hay animal más relacionado con la realeza que el pavo real. Como se puede apreciar, lleva el nombre por razones obvias, ya que su forma recuerda al plumaje abierto de dicha ave. La historia que hay detrás de esta esplendida tiara se remonta de nuevo a la Reina Guillermina, una de las más coleccionistas más prolíficas de la familia Orange. Fue realizada por los joyeros Schürmann usando unos rubies Tailandeses de la Reina Sofía en 1877. EL set fue completado más tarde por un collar muy similar a la diadema y un broche con estilo muy parecido.

6. La tiara de perlas antigua

Esta tiara no es ni por asomo la más antigua, pero sí sigue uno de los modelos más antiguos de la família Orange. La Reina Ana Pavlovna lució en varios retratos a mediados del siglo XIX una casi identica tiara a la que compartimos, pero años despues de su muerte no se sabe que ocurrió con ésta. Alrededor de 1900 la Reina Guillermina encargó una reproducción de la diadema con enormes perlas pertenecientes a la familia, un poco para perpetuar a la dinastía en el joyero real. Desde ese momento ha sido el favorito no solo de Reinas, si no de hermanas y herederas, siendo una de las joyas más prestadas en la familia Orange.

7. El parure de rubíes Melliero

Terminamos con un nombre que dentro del mundo de la joyería se escribe y pronuncio en mayúsculas. Esta espectacular tiara fue realizada por la célebre joyería Melliero, satisfaciendo así los deseos de la Reina Emma. A finales del XIX cualquier príncipe o rey europeo quería tener en sus colecciones piezas de esta casa, por ese motivo encontramos ejemplos en las casas reales e imperiales francesas, la portuguesa, española o alemana. En este caso el rubí vuelve a tener un fuerte protagonismo, montado en una preciosa celosía de brillantes. El conjunto se completa de una pareja de pendientes y un impresionante broche a juego.