Como es habitual, cuando JFK llegó a la presidencia en 1961, se trasladó a la “first residence” con su esposa Jackie Lee Kennedy. El estado en que encontraron la casa era un verdadero pot-pourri de estilos y épocas. En palabras de la primera dama: “esta casa parece haber sido llenada con tiendas de baratijas y brocantes”. Lo cierto es que esto era debido a los varios incendios y reconstrucciones que sufrió este palacio presidencial, y la temporalidad circunstancial que suponía cada presidencia (con sus sucesivos cambios de gusto). Además, el anterior mandatario, H. Eisenhower, fue verdaderamente negativo para la casa, dónde los interiores fueron repintados y entelados en tonos palo. De nuevo Jackie afirmaria: “this place is the dreary Maison Blanche” (este sitio es la triste Casa Blanca), haciendo referencia a la falta de coherencia de objetos y entelados

El salón familiar en la época de TrumanEl Salón familiar en la época de H. Eisenhower


El salón este a finales del siglo XIX

Llega el cambio

Anteriormente Harry Trumman realizó cambios considerables a la Primera Residencia, pero la enorme cantidad de dinero y esfuerzos se centraría principalmente en re-hacer la estructura de acero y revestirla de seguridad. No sería hasta la creación del “Fine Arts Comittee for the White House” en 1961 que se haría un verdadero esfuerzo y de manera estructurada en recuperar los interiores y sus objetos originales en su estado fundacional de 1807-1812. La idea era recuperar en anticuarios, ventas privadas de particulares, o subastas las piezas que formaron parte de este santuario americano. El financiamiento se realizaría con los fondos del Congreso destinados a las alteraciones habituales de la casa presidencial (50.000$), donaciones de piezas de particulares con exenciones fiscales, y donaciones monetarias con igual beneficios que el anterior. Además dicha residencia pasó a formar parte del Smithsonian Museum, por lo tanto todas las donaciones futuras serían altamente consideradas por el fisco.

¿Quienes fueron los creadores?

El equipo era inmejorable, capitaneado por Henry Francis du Pont, experto en todo lo relacionado con arte y antigüedades en América. Este realizaría todas las valoraciones de objetos, muebles o cuadros, siguiendo un criterio muy purista: las piezas tenían que tener un historial impecable y originado en la Casa. También se crearía el puesto de “the White House curator”, encabezado por Lorraine Waxmann Pierce quien colaboraría estrechamente con el decorador oficial, Henry Parrish II. Lo que la historia revelaría más tarde es que el verdadero artífice (secreto) decorativo sería el interiorista francés Stephane Boudin, uno de los restauradores oficiales del Castillo de Versailles (posible residencia presidencial en esa época en el Grand Trianon): al fin y al cabo la elección oficial de Boudin hubiera generado grandes críticas al ser de origen galo y por eso el apellido Parrish era el que firmaba todas las reformas. 

Jackie observando algunos de los planos originales de la Casa Blanca

Los resultados

Como diría el propio presidente “Jackie se ha ensuciado las manos para conseguir este objetivo”: por ejemplo, varios bustos centenarios fueron encontrados en los lavabos de hombres de la planta baja por ella misma. En otro orden, encontraría en las buhardillas las alfombras de la época de Theodor Roosvelt, o la cubertería de plata y oro de mesa de la presidencia de James Monroe (principios del siglo XIX). Varios Cézanne localizados en la National Gallery (debido a los cambios estilísticos en la Casa Blanca) fueron devueltos a su lugar de origen en varios salones de la Residencia en Washington. Otro cambio icónico fue el emplazamiento de la “resolute desk” en el despacho oval, regalo de la reina Victoria al presidente Rutheford B. Hayes.

 El salón rojo arriba durante el mandato H. Eisenhower y abajo con la reforma de Jackie: se aprecia la reintegración de piezas originales de la fundación de la Casa Blanca.

En términos más generales, toda la planta noble y la primera planta fueron redecoradas en estilo Imperio de época, destacando por ejemplo el salón oval con muebles originales de Bélanger (1820), relojes franceses en ormolu en todas las chimeneas de la casa, o la recuperación de los entelados decimonónicos retirados a principios del siglo XX. De esta forma, la Casa Blanca que conocemos hoy día, con sus retratos originales de Benjamin Franklin o Georges Washington, las impresionantes arañas francesas de cristal de roca, o los papeles originales de la casa Züber son debido a la obra de Jackie.
A partir de las sucesivas presidencias, todas las primeras damas respetaron los parámetros establecidos en los 60, y por lo tanto, los objetos y decoraciones siempre se han basado en la época de 1810-15. Además, hay una supervisión exhaustiva por parte de varios conservadores del Smithsonian, y todo cambio debe ser consultado y estudiado.